sábado, 12 de diciembre de 2015

Capítulo 13

Susana, con lágrimas en los ojos, no podía leer con claridad. Se restregaba las pequeñas gotas saladas por la cara y parpadeaba varias veces seguidas para intentar creerse lo que estaba leyendo. Escuchó el crujir de las poleas del ascensor. Secó, corriendo, sus lágrimas, guardó los dos archivadores bajo las batas, aún sucias, de la cesta y cerró la puerta. Fue corriendo hasta la lavandería, dejó las batas sucias y puso unas limpias. Los archivadores seguían al fondo. 

Una celadora entró en la lavandería con una canasta de toallas sucias que se precipitó al suelo cuando la celadora pegó un bote al ver que había alguien en la lavandería. Pero no fue, la única. Susana también se asustó. Ninguna esperaba encontrar a nadie, además, Susana se hubiese asustado hasta con el vuelo de una mosca.