miércoles, 2 de diciembre de 2015

Capítulo 12

Las puertas del ascensor se abrieron ante el oscuro y frío pasillo. Solo había puertas metálicas, de un gris triste y dejado. Una de las muchas puertas metálicas sería la que le abriría paso a su maravillosa aventura. Maravillosa por darle una calificación, porque no tenía nada de eso. Al igual que, una de las muchas puertas que se encontraban ante sus ojos, era la puerta de salida de su padre de la cárcel. 
El problema era que una de esas muchas puertas la aterrorizaba. Con las batas de los pequeños entre sus manos a modo de escudo (como si eso fuese a hacer algo ante alguien al que le diese por despertarse de su eterno descansar) abandonó el amplio espacio luminoso del ascensor.