martes, 16 de diciembre de 2014

Capítulo 4

        La cena le sentó mal al Sr. Castel y no podía dormir. Sin embargo, a Esteban se le oía roncar en su habitación. Las letras de la carta de Isabel daban vueltas en su mente. Una y otra vez. Sentía rencor hacia su difunta hija por confesar. Desde que conoció a Raul supo que su hija no iba a ser la que siempre había sido. Se había dejado llevar por él. ¿O era él mismo quien había cambiado y no vio las cosas con claridad? No. Fue su hija.

Capítulo 3

      Esteban se crió como todos los niños de la época en la que nació: jugando en la calle. Era un chico sonriente, amable y, sobre todo, educado. Era el ejemplo que usaban todas las madres para los chavales malotes de la vecindad. Sus padres y su hermana pequeña siempre tenían palabras de amabilidad y de orgullo para él. Un mañana, cuando se dirigía al instituto, un coche se cruzó en su camino.